DANZAR PARA SANAR.

Posts Tagged ‘danzaterapia

propaganda mayores

¡Sí se puede bailar, es saludable y divertido!
Es un ejercicio aeróbico es apropiado tanto para mujeres sanas como para aquellas con condiciones médicas preexistentes como la hipertensión. Los movimientos aeróbicos, como los vibrados de cadera, ayudan a mejorar los niveles de energía, a reducir riesgos de presión arterial alta, a prever enfermedades del corazón y de diabetes. Además de fortalecer el corazón mejora el estado de ánimo general.

Las clases comienzan el lunes 15 de enero de 2018.

Horarios de verano:

Lunes 15 hs.
Martes 13 hs.
Viernes 18 hs.

Valor de las clases:
1 hora a la semana_ 500 pesos mensuales.
2 horas a la semana _ 800 pesos mensuales.

No se cobra matrícula ni la clase de prueba. (la falta de dinero no es impedimento para realizar esta actividad, ante cualquier duda consultar otras opciones de retribución)

logo pequeño (640x196)

Anuncios

2805614972pizapw1513741633

La danza enfocada en la sanación está recomendada para las mujeres que han pasado por una situación que afectó su autoestima. La danza empodera a la mujer que la practica mejorando su salud tanto física como emocional.
Las clases comienzan el 16 de enero de 2018.

Horarios de verano de las clases de danza sanación:

(clases de 1 hora)
Martes a las 14:30 hs.
Miércoles a las 15, y 16:30 hs.
Viernes a las 15, 16:30 y 19:30 hs.

(clases de 1 hora y media)
Martes a las 10 hs.
Miércoles a las 19 hs.

Precios mensuales.

1 hora a la semana_ 1400 pesos mensuales.
1 hora y media a la semana_ 1700 pesos mensuales
2 horas a la semana_ 2.200 pesos mensuales
3 horas a la semana_ 3.000 pesos mensuales

No se cobra matrícula.
Valor de la clase de prueba 400 pesos (esta clase no se cobra si se realiza la inscripción)

logo pequeño (640x196)

propaganda danzaterapia

Comienzo el 16 de enero de 2018.

Esta propuesta busca la libertad de expresión y la reconexión con el cuerpo y el corazón, experimentando el movimiento desde el interior, tomando contacto con la propia energía, equilibrando el ying y yang interno así como los siete chakras principales.

Horarios de verano: 

Clases de 1 hora:
Martes a las 14:30 hs.
Miércoles a las 15, y 16:30 hs.
Viernes a las 15, 16:30 y 19:30 hs.

Clases de 1 hora y media:
Martes a las 10 hs.
Miércoles a las 19 hs

Precios mensuales:

1 hora a la semana_ 1400 pesos mensuales.
1 hora y media a la semana_ 1700 pesos mensuales
2 horas a la semana_ 2.200 pesos mensuales
3 horas a la semana_ 3.000 pesos mensuales

No se cobra matrícula.
Valor de la clase de prueba 400 pesos (esta clase no se cobra si se realiza la inscripción) 

 

logo pequeño (640x196)

image
Por Neferú Iabet, bailarina y danzaterapeuta del Espacio de la Diosa.
 Horizontal-Line-Transparent-Background
La primera vez que nos enfrentamos a un desafío podemos sentirnos un poco desanimadas cuando descubrimos, luego de intentar, que el desafío es mayor de lo que esperábamos. Normalmente eso es lo que le ocurre a quien toma una primera clase de Danza Oriental, sin saber que se encuentra dentro de la norma y que ese sentimiento de frustración se supera con el tiempo.
Horizontal-Line-Transparent-Background
¿Qué ocurre en una primera clase de danza? Que descubrimos nuestra incapacidad de realizar los movimientos más simples, sentimos que el cuerpo no nos responde como quisiéramos y puede que hasta experimentemos un sentimiento de vergüenza por creer que sólo hacemos el ridículo delante de las compañeras de clase.
 Horizontal-Line-Transparent-Background
Pero esto, aunque por norma siempre ocurre, no es tan una situación tan incómoda si tenemos en cuenta algunas “reglas del juego”. Primero que nada hay que tener en claro que, si somos alumnas (no maestras), no tenemos que demostrar que podemos realizar los movimientos en forma exacta (algo que para una principiante es IMPOSIBLE de realizar). En realidad una alumna no tiene nada que demostrar, viene a aprender y no a demostrar. No hay que ponerse en un rol que no corresponde. Es común que las alumnas vengan a la primera clase diciendo que “no saben nada de danza, mucho menos bailar”, ¡y eso es justo lo que se espera de ellas! Que vengan a obtener conocimiento no a demostrarlo. Si no sabes bailar, entonces es mucho mejor porque vas a aprender algo nuevo desde cero.
 Horizontal-Line-Transparent-Background
Ahora ya sabemos que no debemos esperar que el movimiento enseñado se manifieste milagrosamente en nuestro cuerpo, eso no va a suceder en una primera clase, ni en la segunda ni el los meses siguientes. Los movimientos de Danza Oriental no se aprenden, más bien se entrenan continuamente hasta que se logra la flexibilidad muscular necesaria para realizar cada movimiento. Poco a poco se va obteniendo fluidez, levedad, equilibrio, gracia, suavidad, elegancia… dependiendo de la facilidad para modificar patrones mentales, sociales y emocionales que cada mujer ha impuesto en su vida. De este entrenamiento se obtienen muchos beneficios porque lo que se termina flexibilizando es la personalidad, el carácter, la mente y, finalmente, el cuerpo que también acompaña el proceso adaptándose a lo nuevo. Abandonamos los patrones de miedo y abrazamos nuestra capacidad de adaptación que se refuerza paso a paso y danza a danza.
 Horizontal-Line-Transparent-Background
En una clase de danza se trabaja la constancia, la fuerza de voluntad, la confianza en una misma. Tarde o temprano el miedo a “no poder” desaparece y la seguridad se refuerza. Entonces la alumna comprende que sí puede, aunque deberá seguir lidiando con sus limitaciones físicas y sus creencias limitantes. Al entrar a una clase hay que tener en claro que somos personas únicas, por lo que realizar comparaciones con otros es inútil. Nuestro ritmo de aprendizaje es único, así como también nuestra capacidad de asimilar nuevos conceptos. Por lo tanto debemos exigir que en clase se respete nuestra forma de aprender. No existen malos alumnos si el docente está bien capacitado para transmitir su experiencia y conocimiento. Las burlas, la crítica desmedida, la competencia entre alumnas, la desvalorización o el favoritismo de la docente no debe existir en la clase; si así fuera es mejor abandonar ese ambiente tóxico ya que el aprendizaje se vuelve difícil y la frustración una constante. En clase de danza cada alumna debe sentirse cómoda, feliz, libre para expresarse y sin miedo. La clase es un momento de disfrute, no un ring de competencia.
 Horizontal-Line-Transparent-Background
La próxima vez que acudas a un taller de danzaterapia, o a tu primera clase recuerda que vas a experimentar con tu cuerpo y no te exijas ni mantengas expectativas. Disfruta la experiencia, observa cómo es la relación con tu cuerpo y qué puedes hacer para mejorarla; no lo sobreexijas, recuerda que eres una persona única y estás capacitada para aprender pero a tu propio ritmo. Si un movimiento te resulta más sencillo cuando lo ejecutas hacia la derecha pero se te dificulta hacerlo hacia la izquierda, eso es completamente normal y nos pasa a todas cuando trabajamos con ambos hemisferios del cerebro. El sentir enojo en las clases también es normal, sucede cuando se pierde el control del momento de danzar, porque la danza no se planifica, nace del corazón y no de la cabeza. Así que si crees que puedes pensar y danzar al mismo tiempo ve enterándote que no es posible, y dedícate a disfrutar de ese momento de silencio mental que se crea al bailar.
 Horizontal-Line-Transparent-Background
Se debe aprender a bailar sin estrés, disfrutando del proceso y sin la ansiedad de querer alcanzar la meta. Para disfrutar de los beneficios de esta sanadora y maravillosa danza no se necesita más que: pasión, mucho amor, perseverancia, paciencia y deseos de encontrarse con una misma y amarse tal cual una es. Recuerda que la Danza Oriental se debe adaptar a tu persona, y no al revés. Si puedes caminar… ¡puedes bailar!

Por Neferú Iabet, bailarina y danzaterapeuta del Espacio de la Diosa.

Hoy al finalizar un show de Danza Oriental una señora se me acercó y explicó que le encanta la danza, quizás debido a sus raíces libanesas, pero nunca pudo aprender. Le pregunté por qué no intentaba tomar clases a lo que me respondió que ya no estaba en edad de aprender a bailar.

¿A qué edad se puede aprender Danza Oriental? La respuesta va a depender de la finalidad, el para qué queremos aprender a bailar. Si lo que deseamos es convertirnos en una profesional de la Danza Oriental y dedicarnos de por vida a este arte, entonces conviene comenzar desde adolescentes o quizás unos años antes, en una academia prestigiosa que permita a sus alumnas desarrollar todo su potencial y convertirlas en futuras artistas de la danza. Hoy en día muchas academias cuentan con la infraestructura y la calidad docente que las bailarinas necesitan para aprender profesionalmente tanto la Danza Oriental como las danzas árabes.

Pero, ¿si no es eso lo que estamos buscando?… Imaginemos a María, un ama de casa, esposa y madre que desea aprender por el simple gusto de bailar, pero no desea convertirse en profesional. Esta señora puede tener 30, 40, 60 años o más, puede gustar o no de la música clásica, puede no diferenciar entre una danza folclórica y una clásica y puede no haber realizado ejercicio en los últimos 20 o 30 años de su vida y estar algo rellenita. No obstante todo lo que tiene en contra (edad, sobrepeso, falta de ejercicio, y un desconocimiento rotundo de lo que a danzas respecta) no es impedimento para aprender a bailar, y María sólo requiere de tiempo para tomar clases de danza (con una hora a la semana es suficiente).

¿Y qué puede aprender una mujer como ella? Muchas cosas que beneficiarán su vida. A María las clases de danza le van a proporcionar un espacio donde divertirse y conocer a otras mujeres con sus mismas dificultades y deseos de aprender; mejorará su aspecto, revitalizará a su niña interior y ganará elegancia, armonía, flexibilidad y coordinación. Y de paso bajará de peso pues una clase de danza quema muchas calorías.

Al principio será difícil como todo lo nuevo, deberá reforzar su paciencia para superar sus deseos de escapar de la clase. Pero esa sensación dura sólo unas semanas o quizás el primer mes, luego deja lugar a un sentimiento de valoración cuando se percibe que el cuerpo se flexibiliza permitiendo realizar los primeros movimientos redondos de forma satisfactoria. Entonces se descubre que no es imposible, y poco a poco la danza se vuelve accesible y la clase placentera. Es en este momento cuando María se da cuenta que su dinero, tiempo y dedicación sí están dando fruto y convertirse en bailarina oriental es sólo cuestión de tiempo.

El aprendizaje de la danza puede abordarse en cualquier momento de la vida, y el enfoque que se le de dependerá de la finalidad del aprendizaje. Una mujer que desea bailar para sí tendrá ciertas expectativas que serán diferentes de aquellas que tiene una bailarina que desea profesionalizarse para entrar al mercado laboral.

Es importante dejar en claro que si el nivel de exigencia es diferente lo será también el resultado técnico. La danza de una bailarina profesional no será la misma danza que interpretará María aunque ambas hayan dedicado los mismos años a estudiar baile. La ejecución técnica será diferente mientras que el manejo de escenario y de público será inexistente en una bailarina que jamás se haya dedicado a exponer su danza a otros; pero ambas mujeres tendrán mucho en común: la pasión, la alegría, la belleza, la gracia, la femineidad, la dulzura y la satisfacción de ser bailarinas meciéndose a la música y volando con los pies en el suelo.

¿Qué se necesita María para aprender Danza Oriental? Compromiso consigo misma, amor interior, entrega y saber reírse de todas sus equivocaciones. Necesita una docente que acepte el reto de enseñar y transmitir el arte a mujeres muy diversas que, como María, acordaron no pisar un escenario pues no es esa la finalidad de su danza.

Como está fuera de forma porque jamás hizo ejercicio y mucho menos danza, María necesita un ambiente de clase donde exista la camaradería y no la competencia, donde unas y otras se ayuden, apoyen y escuchen, y donde cada mujer sea valorada y respetada, sin presiones permitiendo que sus capacidades se desarrollen en forma suave pero constante. A María, al igual que todas nosotras, no le gusta hacer el ridículo ni que se rían de ella y tiene mucho para dar, para compartir y para enseñar también. Puede aprender a bailar pero en el lugar correcto y con el método de aprendizaje correcto, que se amolde a ella y a sus necesidades (y no al revés), y le permita practicar la danza como una filosofía de vida y de crecimiento interior.

Animo a todas las Marías que se consideran “mayores”, “gorditas”, “viejas”, “duras”, “tímidas”, a dejar de lado sus preconceptos y experimenten una clase de danza. Sólo quien no se anima desconoce la fuerza de su voluntad y la hermosa bailarina que puede llegar a ser.

 

Por Neferú Iabet, danzaterapeuta del Espacio de la Diosa.

Bailarina Nesrine (Brasil)

Cuando hablamos de Danza Oriental con enfoque terapéutico no nos referimos a la danza de escenario ni a la preparación que requiere transformarse en un artista de la danza. La danza que se ofrece como terapia es un camino de introspección, de autodescubrimiento por medio del movimiento consciente. Es una búsqueda más que un entrenamiento físico, es una motivación que nos lleva a identificarnos como mujer.

Las mujeres que se encuentran en una búsqueda de su identidad femenina es porque no se reconocen como femeninas, sensuales y sexuales (sin mezclar las dos cosas). La sexualidad de la mujer puede llegar a opacarse por la falta de conexión con su cuerpo (debido a prejuicios y malinterpretaciones). Muchas mujeres “experimentan” la vida a través de la mente y desnaturalizan el cuerpo alejándose cada vez más de las emociones y sensaciones que éste aporta. La vida no pasa por la mente, ¡pasa por el cuerpo! Experimentamos a través y con nuestro cuerpo, nos conectamos a través y con nuestro cuerpo y exteriorizamos miedos y emociones mediante el cuerpo. El cuerpo se convierte entonces en el vehículo a través del cual nos comunicamos y manifestamos en el mundo y nos reconocemos parte de él. Esta comunicación comienza en nosotras, a través de un diálogo interior que se va haciendo cada vez más fluido e intenso. Cuanto más fluida sea nuestra comunicación interior más fácil nos será comunicar nuestros deseos, ideas, necesidades, etc. Y la danza puede despertar esa comunicación y fortalecerla.

¿Qué aporta la danza? Nos obliga a vivir en el momento presente porque la danza está relacionada directamente a la música y a sus tiempos. La danza nos enseña a vivir cada momento (tiempo musical) con intensidad para luego soltarlo y pasar al momento siguiente, porque la música fluye y nos obliga a fluir con ella. Al estar tan conectada la danza a la música nos enseña a escuchar hacia afuera y hacia adentro. Aprendemos a disfrutar tanto la música como el movimiento, a aquietar nuestra mente para lograr escuchar, aquietar nuestros miedos y preocupaciones para escuchar esa nota lejana y sumarla como una pieza más al rompecabezas musical.

Cuando bailamos la música le habla al corazón y la mente hace silencio para escuchar ese diálogo precioso. El cuerpo se vuelve un estallido de sonidos y nos va guiando con cuidado a través de ritmo y melodía hasta confundirnos con la música. ¿Será por esta singular alianza entre música y cuerpo que la danza es considerada una meditación en movimiento?

Het-Iunet Espacio de la Diosa
San José 1226 Apto. 401
Edificio Piazza Duomo
Cel/Whatsapp: 096 314 587

Web: http://danzaterapia-oriental.webnode.com.uy/

Montevideo – Uruguay

Bailar: el antídoto contra el estrés, la depresión y la obesidad (entre otras cosas)

Autora: Mónica de Haro.

 
En 1982 la UNESCO estableció el 29 de abril como el Día Internacional de la Danza, una cualidad propia de la especie humana que no se presenta (de igual forma) en ningún otro ser vivo. Gracias al avance de las técnicas de neuroimagen, se ha empezado a estudiar cómo el ser humano es capaz de controlar los pasos en un espacio concreto, cómo somos capaces de aprender coreografías complejas o cómo podemos seguir el ritmo. Y es que además de ser divertido, mover el esqueleto sirve para muchísimas cosas más. Es la mejor terapia para sentirnos bien y alejar los problemas (aunque sea un ratito). Bailar es beneficioso para nuestra salud general, pero también puede serlo para quien padece alguna enfermedad.

 

De hecho, la danza activa los circuitos neuronales motores y sensoriales a la vez que la música estimula los centros de recompensa del cerebro. Bailar también nos ayuda a mejorar la atención, la memoria, la coordinación y la conciencia espacio-temporal. “Aunque queda mucho por seguir estudiando, las investigaciones que se han hecho al respecto han determinado que la danza, desde el punto de vista neurológico, es un proceso complejo en el que se activan circuitos neuronales motores y sensoriales a la vez que la música estimula los centros de recompensa del cerebro”, explica el Dr. Pablo Irimia, Vocal de la Sociedad Española de Neurología (SEN). “Además se ha determinado que mientras unas áreas del cerebro se encargan de la orientación corporal y nos permiten movernos en el espacio en la dirección adecuada, existen otras que hacen que podamos sincronizar nuestros movimientos con la música”, añade el experto.
 
En este sentido, diferentes técnicas de neuroimagen han identificado varias regiones del cerebro implicadas en este proceso:
  1. En el lóbulo frontal se produce la planificación del movimiento,
  2. La corteza premotora y el área motora suplementaria se encargan de nuestra posición espacial y de permitirnos recordar acciones anteriores,
  3. La corteza motora primaria envía instrucciones a los músculos,
  4. El cerebelo y los ganglios basales nos mantienen en equilibrio y permiten la sincronización del movimiento.

El movimiento coordinado de las partes del cuerpo y la alineación corporal adecuada favorecen el funcionamiento correcto de los distintos sistemas del organismo, en especial del sistema nervioso que es el encargado, entre otras cosas, de crear los procesos necesarios para producir movimiento. El ejercicio físico que se realiza al bailar podría contribuir a reducir el riesgo de desarrollar enfermedades como hipertensión, diabetes, depresión, obesidad y ayudaría a reducir el estrés.

Como señalábamos antes, bailar no sólo es beneficioso para nuestra salud, también puede serlo para quien padece una patología neurológica. Diversas investigaciones señalan que el baile podría disminuir el riesgo de diferentes enfermedades neurológicas como el ictus o la demencia tanto de tipo Alzheimer como demencia vascular. “Cuando bailamos o hacemos otro tipo de ejercicio físico, estamos trabajando y estimulando diferentes áreas del cerebro. Y en el paciente neurológico algunos estudios han observado un doble beneficio del baile: por un lado el efecto positivo que tiene la realización de ejercicio físico, como en cualquier persona sana, y por otro estimular las áreas del cerebro que facilitan el equilibrio y la coordinación del movimiento”,señala el Dr. Irimia. Además, puesto que las alteraciones motoras son uno de los síntomas más importantes y que más afectan a la calidad de vida en muchas de las enfermedades neurológicas, algunos expertos sostienen que la danza puede ayudar en la rehabilitación de patologías como la enfermedad de Parkinson en fases iniciales, y reducir el riesgo de caídas en las personas mayores.

Etiquetas:

Anuncios

¡Hola! ¡Bienvenidas a Het-Iunet el Espacio de la Diosa!

En el Espacio de la Diosa le damos prioridad a nuestra esencia femenina, a nuestros sentimientos y creatividad. En cada encuentro vamos develando el antiguo arte de la Danza Oriental que compartimos unas con otras; nos reencontramos con nosotras mismas y con nuestro potencial; nos damos permiso para distendernos, divertirnos y ser felices.

Het-Iunet Espacio de la Diosa es para eso, para compartir, vivenciar y transmitir los secretos de la Danza del Oriente y del arte de ser mujer.

Actividades que realizamos en nuestro Espacio:

– Clases de Danza Oriental con enfoque terapéutico.

– Clases de Danza Oriental terapéutica para adultas mayores y para embarazadas.

– Lectura de Registros Akáshicos.

– Iniciación en los niveles I y II de Registros Akáshicos.

– Iniciaciones de Reiki Usui y Reiki Seichim (Sanación Egipcia).

– Seminarios de Reiki.

– Encuentros y talleres para Reikistas.

– Encuentros vivenciales de Filosofía Egipcia Ancestral.

– Talleres femeninos.

– Espectáculos de Danza Oriental con el ballet Jaial Sharki.

ARTÍCULOS VARIOS

Categorías