DANZAR PARA SANAR.

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La idea de crear el Espacio de Danza y Arte Femenino Het-Iunet nació en el año 2010 para dar a conocer una propuesta nueva y diferente: Danza Oriental Terapéutica. Hasta ese entonces la milenaria Danza Oriental (junto a las danzas árabes) se enseñaba únicamente en academias y estaba dirigida únicamente a quienes buscaban convertirse en bailarinas aficionadas o profesionales, pero no había un sitio para las mujeres que no tenían intención de bailar ante público. El Espacio Het-Iunet ofrecía esa opción que hacía tanta falta, permitiendo a las mujeres aprender a bailar sin la presión de vestir un traje de danza para exponer lo aprendido ante los demás. La real finalidad de la Danza Oriental terapéutica no es la danza en sí misma, ni la técnica que la acompaña. Su real función es mucho más amplia que crear pasos y enlazarlos al ritmo de la música, más bien se trata de dirigir a la mujer hacia el interior de su femenino escondido hasta revelarlo, sanando vínculos, superando obstáculos, extrayendo lo inútil para sembrar lo que verdaderamente nos brinda felicidad.

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Pasado el tiempo y logrado ese objetivo, continuamos agregando más cursos para el desarrollo espiritual femenino: clases e instructorado de yoga, lectura de Registros Akáshicos, Tarot terapéutico, así como también talleres y cursos dirigidos a la mujer. Muchas de esas actividades aún continúan mientras que otras se van renovando con el tiempo a medida de que ingresaban nuevos terapeutas con nuevos proyectos e ideas. Siete años más tarde el ciclo se renueva y el Espacio de Danza y Arte Femenino Het-Iunet pasa a ser el Het-Iunet Espacio de la Diosa. ¿Por qué el cambio de nombre? Porque a partir de ahora la Danza Oriental que es el “Arte Femenino” por excelencia, ofrece un nuevo camino para su aprendizaje, más accesible a toda mujer sin importar la edad o momento de la vida en que se encuentre. Esta forma de abordar la danza femenina es más simple y más pura. Más simple porque deja de lado los adornos que hoy visten la Danza Oriental que exige gran elasticidad, fuerza y entrenamiento intenso. Si la danza es simple es posible ejecutarla sin perder belleza y encanto; hacer lo que está a nuestro alcance nos permite alcanzar nuestras metas. La clave es adecuar la danza a la bailarina y no que deba ser al revés. Más pura porque rescatamos la mística y la sabiduría que esconde cada movimiento revelando las formas circulares con las que dirigimos la energía a través de nuestro propio cuerpo. Rescatamos el sentimiento tribal que tuvo la danza en sus orígenes compartiendo secretos, alegría y amor en nuestra danza.
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Es importante tener en claro que la danza sanación no está dirigida a quien está buscando una formación seria como bailarina, para eso están las academias (y en nuestro país ya existen academias que brindan una excelente formación como profesional de la danza); esta modalidad es tanto para quienes están pasando una dificultad y necesitan empoderarse y desarrollar la autoestima, como también para mujeres que jamás se ejercitaron pero aman la danza y desean aprender para darse un gusto personal. Como herramienta terapéutica se utiliza para ayudar a las mujeres que sufren o han sufrido violencia, quienes se recuperan de una enfermedad terminal, se han realizado una mastectomía o enfrentan discriminación. También se recomienda para reforzar una terapia sexual o de pareja.
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A una nueva forma de vivir la danza se suma el Espacio de Sanación y Terapias Complementarias. La sanación viene de la mano de la danza, ya que al danzar se lleva a cabo una sanación intensa en la mente, el cuerpo y el espíritu. La Diosa de nuestro espacio realiza estas dos actividades de forma conjunta y separada. Desde siempre la imagen de Het-Iunet ha sido la diosa egipcia Hat-Hur que se manifiesta como música, siendo la creadora de la danza, patrona de las bailarinas y símbolo de femineidad. La naturaleza de esta deidad es doble, lo que quiere decir que ella se manifiesta como dos diosas diferentes. Hat-Hur es musical, mientras que la otra, Sakhemut, es la sanadora. El Espacio de Sanación está dedicado a esta segunda divinidad y brinda Sanación Zen, sanación e iniciación Reiki, así como también encuentros para reikistas y lectura de Registros Akáshicos para resolver situaciones a mayor profundidad.
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sahiLa última novedad es el curso de Filosofía Egipcia Ancestral. Estas clases se basan en lecturas de Registros Akáshicos que nos revelan la sabiduría de la antigua tradición egipcia (a la que pertenece nuestra diosa Hat-Hur Sakhemut). La filosofía es un camino que nos dirige al desarrollo espiritual, en ella encontramos muchas de las respuestas que estamos buscando y se nos revela la verdad que a veces no queremos ver o se nubla a causa de nuestros miedos. El Espacio de la Diosa con todo su simbolismo escondido crea el ambiente ideal para desarrollar la disciplina antigua de “escuchar el corazón”.
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La Diosa da la bienvenida todas las mujeres que desean bailar para sanar, para conectarse y para vivir su femenino a pleno. Bienvenidos los que eligen transformar la enfermedad en oportunidad de aprendizaje en el Espacio de Sanación. Bienvenidos todos los que deseen ingresar en el maravilloso universo Reiki, iniciarse y/o formar parte de nuestros encuentros semanales. Bienvenidas todas las personas que sientan el “llamado” del Ser Interior y quieran desarrollar la escucha interior y conectarse con la sabiduría de sus ancestros mediante la Filosofía Egipcia Ancestral y los Registros Akáshicos. A todos la Diosa les da la bienvenida.
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Todo el mundo tiene períodos difíciles en su vida. En estos períodos la persona es demasiado emocional.

Pero, muchas personas no son conscientes de que esas emociones pueden conducir a un empeoramiento de su salud física

La Dr. Susan Babel es una psicólogo que se especializa en el trauma causado por la depresión. Estudios han demostrado que el dolor crónico puede ser causado por una lesión física, sino también por el estrés y los problemas emocionales.

A menudo, las funciones de dolor físico advierten a una persona que todavía hay trabajo emocional por hacer ¿Qué quieren decir cada dolor que se experimenta significa eso? En este artículo aprenderá más.

 

Dolor en la cabeza.

El dolor en la cabeza, como dolores de cabeza y migrañas, puede ser provocada por el estrés del día a día de la vida. Asegúrate de tomar tiempo cada día para relajarte. Haz algo que alivie la tensión.

Dolor en el cuello

Si estás experimentando dolor en el cuello, esto podría ser una señal de que tienes dificultades con el perdón a los demás, o a ti mismo. Si estás experimentando este tipo de dolor, debes pensar en el amor sobre ti mismo y otras personas a tu alrededor. Trata de poner un poco más de esfuerzo hacia el perdón

Dolor en los hombros

Las personas que llevan alguna carga emocional grave podrían sentir algo de dolor en sus hombros. Probablemente has oído hablar de la frase “asumir un problema”. Trata de concentrarte en alguna resolución de problemas proactiva y comparte tu carga emocional con otras personas en tu vida.

Dolor en la parte superior de la espalda

Las personas que no tienen suficiente apoyo emocional podrían sentir algo de dolor en la parte superior de la espalda. Si te sientse solo y sin amor, o todavía estás sufriendo de tu último amor, entonces es el momento para algunas cosas nuevas en tu vida.

Dolor en la parte baja de la espalda

El dolor de espalda puede aparecer como resultado de la preocupación sobre los problemas de dinero, o no un suficiente apoyo emocional. Si tienes este problema, entonces debes encontrar un planificador financiero con el fin de ayudar a hacer buen uso de tu dinero.

Dolor en los codos

Si sientes un poco de dolor en los codos, podría ser consecuencia de tu rigidez en tu vida. Haz algunos cambios en tu vida y sacudir las cosas y las personas a tu alrededor. Cambiar el color de tus paredes o cualquier otra cosa que te hagan satisfacer.

Dolor en las manos

Las manos son necesarias para llegar a alguien y conectar con la persona. Si no estás haciendo esto a menudo un poco de dolor en la mano podría aparecer. Conoce a nuevos amigos, tener un almuerzo o un café con un colega. Establezca una conexión con el mundo que te rodea.

Dolor en las caderas

Si no está físicamente activo puedes sentir un poco de dolor en las caderas. Las caderas enfermizas podrían señalar que no se está moviendo y cambiando algunas cosas en tu vida. Podría ser una señal de que no estás haciendo decisiones a menudo. Si tiene algunas ideas en tu mente, ve por ellas!

Dolor en las rodillas

Hay muchos factores que pueden causar un dolor en la rodilla, pero puede ser también una señal de un gran ego. Tal vez estás pensando que eres mejor que todos los demás a tu alrededor. Trata de ser una persona decente y pasar algún tiempo con otras personas. El voluntariado es una buena manera de llevarse bien con otras personas también. Verás que todos son iguales, todos son personas como tu.

Dolor en las pantorrillas

Si estás experimentando alguna tensión emocional es posible que estés sintiendo algo de dolor en la pantorrilla. Este dolor puede ser causado por el estrés. Si hay algo grande que no quieres renunciar, tal vez es hora de dejarlo.

Dolor en los tobillos

El dolor de tobillo puede ser causado por la falta de placer en tu vida. Podrías poner más esfuerzo en tu vida romántica.

Dolor en los pies

El dolor de pies puede ser un signo de depresión. Si eres demasiado negativo, entonces es muy posible que sienta algo de dolor en tus pies. Trata de encontrar un poco de alegría en tu vida. Puedes encontrar algún hobby que te haga sentir mejor.

 

Por Neferú Iabet, bailarina y danzaterapeuta del Espacio de la Diosa.

Hoy al finalizar un show de Danza Oriental una señora se me acercó y explicó que le encanta la danza, quizás debido a sus raíces libanesas, pero nunca pudo aprender. Le pregunté por qué no intentaba tomar clases a lo que me respondió que ya no estaba en edad de aprender a bailar.

¿A qué edad se puede aprender Danza Oriental? La respuesta va a depender de la finalidad, el para qué queremos aprender a bailar. Si lo que deseamos es convertirnos en una profesional de la Danza Oriental y dedicarnos de por vida a este arte, entonces conviene comenzar desde adolescentes o quizás unos años antes, en una academia prestigiosa que permita a sus alumnas desarrollar todo su potencial y convertirlas en futuras artistas de la danza. Hoy en día muchas academias cuentan con la infraestructura y la calidad docente que las bailarinas necesitan para aprender profesionalmente tanto la Danza Oriental como las danzas árabes.

Pero, ¿si no es eso lo que estamos buscando?… Imaginemos a María, un ama de casa, esposa y madre que desea aprender por el simple gusto de bailar, pero no desea convertirse en profesional. Esta señora puede tener 30, 40, 60 años o más, puede gustar o no de la música clásica, puede no diferenciar entre una danza folclórica y una clásica y puede no haber realizado ejercicio en los últimos 20 o 30 años de su vida y estar algo rellenita. No obstante todo lo que tiene en contra (edad, sobrepeso, falta de ejercicio, y un desconocimiento rotundo de lo que a danzas respecta) no es impedimento para aprender a bailar, y María sólo requiere de tiempo para tomar clases de danza (con una hora a la semana es suficiente).

¿Y qué puede aprender una mujer como ella? Muchas cosas que beneficiarán su vida. A María las clases de danza le van a proporcionar un espacio donde divertirse y conocer a otras mujeres con sus mismas dificultades y deseos de aprender; mejorará su aspecto, revitalizará a su niña interior y ganará elegancia, armonía, flexibilidad y coordinación. Y de paso bajará de peso pues una clase de danza quema muchas calorías.

Al principio será difícil como todo lo nuevo, deberá reforzar su paciencia para superar sus deseos de escapar de la clase. Pero esa sensación dura sólo unas semanas o quizás el primer mes, luego deja lugar a un sentimiento de valoración cuando se percibe que el cuerpo se flexibiliza permitiendo realizar los primeros movimientos redondos de forma satisfactoria. Entonces se descubre que no es imposible, y poco a poco la danza se vuelve accesible y la clase placentera. Es en este momento cuando María se da cuenta que su dinero, tiempo y dedicación sí están dando fruto y convertirse en bailarina oriental es sólo cuestión de tiempo.

El aprendizaje de la danza puede abordarse en cualquier momento de la vida, y el enfoque que se le de dependerá de la finalidad del aprendizaje. Una mujer que desea bailar para sí tendrá ciertas expectativas que serán diferentes de aquellas que tiene una bailarina que desea profesionalizarse para entrar al mercado laboral.

Es importante dejar en claro que si el nivel de exigencia es diferente lo será también el resultado técnico. La danza de una bailarina profesional no será la misma danza que interpretará María aunque ambas hayan dedicado los mismos años a estudiar baile. La ejecución técnica será diferente mientras que el manejo de escenario y de público será inexistente en una bailarina que jamás se haya dedicado a exponer su danza a otros; pero ambas mujeres tendrán mucho en común: la pasión, la alegría, la belleza, la gracia, la femineidad, la dulzura y la satisfacción de ser bailarinas meciéndose a la música y volando con los pies en el suelo.

¿Qué se necesita María para aprender Danza Oriental? Compromiso consigo misma, amor interior, entrega y saber reírse de todas sus equivocaciones. Necesita una docente que acepte el reto de enseñar y transmitir el arte a mujeres muy diversas que, como María, acordaron no pisar un escenario pues no es esa la finalidad de su danza.

Como está fuera de forma porque jamás hizo ejercicio y mucho menos danza, María necesita un ambiente de clase donde exista la camaradería y no la competencia, donde unas y otras se ayuden, apoyen y escuchen, y donde cada mujer sea valorada y respetada, sin presiones permitiendo que sus capacidades se desarrollen en forma suave pero constante. A María, al igual que todas nosotras, no le gusta hacer el ridículo ni que se rían de ella y tiene mucho para dar, para compartir y para enseñar también. Puede aprender a bailar pero en el lugar correcto y con el método de aprendizaje correcto, que se amolde a ella y a sus necesidades (y no al revés), y le permita practicar la danza como una filosofía de vida y de crecimiento interior.

Animo a todas las Marías que se consideran “mayores”, “gorditas”, “viejas”, “duras”, “tímidas”, a dejar de lado sus preconceptos y experimenten una clase de danza. Sólo quien no se anima desconoce la fuerza de su voluntad y la hermosa bailarina que puede llegar a ser.

 

Por Neferú Iabet, danzaterapeuta del Espacio de la Diosa.

Bailarina Nesrine (Brasil)

Cuando hablamos de Danza Oriental con enfoque terapéutico no nos referimos a la danza de escenario ni a la preparación que requiere transformarse en un artista de la danza. La danza que se ofrece como terapia es un camino de introspección, de autodescubrimiento por medio del movimiento consciente. Es una búsqueda más que un entrenamiento físico, es una motivación que nos lleva a identificarnos como mujer.

Las mujeres que se encuentran en una búsqueda de su identidad femenina es porque no se reconocen como femeninas, sensuales y sexuales (sin mezclar las dos cosas). La sexualidad de la mujer puede llegar a opacarse por la falta de conexión con su cuerpo (debido a prejuicios y malinterpretaciones). Muchas mujeres “experimentan” la vida a través de la mente y desnaturalizan el cuerpo alejándose cada vez más de las emociones y sensaciones que éste aporta. La vida no pasa por la mente, ¡pasa por el cuerpo! Experimentamos a través y con nuestro cuerpo, nos conectamos a través y con nuestro cuerpo y exteriorizamos miedos y emociones mediante el cuerpo. El cuerpo se convierte entonces en el vehículo a través del cual nos comunicamos y manifestamos en el mundo y nos reconocemos parte de él. Esta comunicación comienza en nosotras, a través de un diálogo interior que se va haciendo cada vez más fluido e intenso. Cuanto más fluida sea nuestra comunicación interior más fácil nos será comunicar nuestros deseos, ideas, necesidades, etc. Y la danza puede despertar esa comunicación y fortalecerla.

¿Qué aporta la danza? Nos obliga a vivir en el momento presente porque la danza está relacionada directamente a la música y a sus tiempos. La danza nos enseña a vivir cada momento (tiempo musical) con intensidad para luego soltarlo y pasar al momento siguiente, porque la música fluye y nos obliga a fluir con ella. Al estar tan conectada la danza a la música nos enseña a escuchar hacia afuera y hacia adentro. Aprendemos a disfrutar tanto la música como el movimiento, a aquietar nuestra mente para lograr escuchar, aquietar nuestros miedos y preocupaciones para escuchar esa nota lejana y sumarla como una pieza más al rompecabezas musical.

Cuando bailamos la música le habla al corazón y la mente hace silencio para escuchar ese diálogo precioso. El cuerpo se vuelve un estallido de sonidos y nos va guiando con cuidado a través de ritmo y melodía hasta confundirnos con la música. ¿Será por esta singular alianza entre música y cuerpo que la danza es considerada una meditación en movimiento?

Het-Iunet Espacio de la Diosa
San José 1226 Apto. 401
Edificio Piazza Duomo
Cel/Whatsapp: 096 314 587

Web: http://danzaterapia-oriental.webnode.com.uy/

Montevideo – Uruguay

Bailar: el antídoto contra el estrés, la depresión y la obesidad (entre otras cosas)

Autora: Mónica de Haro.

 
En 1982 la UNESCO estableció el 29 de abril como el Día Internacional de la Danza, una cualidad propia de la especie humana que no se presenta (de igual forma) en ningún otro ser vivo. Gracias al avance de las técnicas de neuroimagen, se ha empezado a estudiar cómo el ser humano es capaz de controlar los pasos en un espacio concreto, cómo somos capaces de aprender coreografías complejas o cómo podemos seguir el ritmo. Y es que además de ser divertido, mover el esqueleto sirve para muchísimas cosas más. Es la mejor terapia para sentirnos bien y alejar los problemas (aunque sea un ratito). Bailar es beneficioso para nuestra salud general, pero también puede serlo para quien padece alguna enfermedad.

 

De hecho, la danza activa los circuitos neuronales motores y sensoriales a la vez que la música estimula los centros de recompensa del cerebro. Bailar también nos ayuda a mejorar la atención, la memoria, la coordinación y la conciencia espacio-temporal. “Aunque queda mucho por seguir estudiando, las investigaciones que se han hecho al respecto han determinado que la danza, desde el punto de vista neurológico, es un proceso complejo en el que se activan circuitos neuronales motores y sensoriales a la vez que la música estimula los centros de recompensa del cerebro”, explica el Dr. Pablo Irimia, Vocal de la Sociedad Española de Neurología (SEN). “Además se ha determinado que mientras unas áreas del cerebro se encargan de la orientación corporal y nos permiten movernos en el espacio en la dirección adecuada, existen otras que hacen que podamos sincronizar nuestros movimientos con la música”, añade el experto.
 
En este sentido, diferentes técnicas de neuroimagen han identificado varias regiones del cerebro implicadas en este proceso:
  1. En el lóbulo frontal se produce la planificación del movimiento,
  2. La corteza premotora y el área motora suplementaria se encargan de nuestra posición espacial y de permitirnos recordar acciones anteriores,
  3. La corteza motora primaria envía instrucciones a los músculos,
  4. El cerebelo y los ganglios basales nos mantienen en equilibrio y permiten la sincronización del movimiento.

El movimiento coordinado de las partes del cuerpo y la alineación corporal adecuada favorecen el funcionamiento correcto de los distintos sistemas del organismo, en especial del sistema nervioso que es el encargado, entre otras cosas, de crear los procesos necesarios para producir movimiento. El ejercicio físico que se realiza al bailar podría contribuir a reducir el riesgo de desarrollar enfermedades como hipertensión, diabetes, depresión, obesidad y ayudaría a reducir el estrés.

Como señalábamos antes, bailar no sólo es beneficioso para nuestra salud, también puede serlo para quien padece una patología neurológica. Diversas investigaciones señalan que el baile podría disminuir el riesgo de diferentes enfermedades neurológicas como el ictus o la demencia tanto de tipo Alzheimer como demencia vascular. “Cuando bailamos o hacemos otro tipo de ejercicio físico, estamos trabajando y estimulando diferentes áreas del cerebro. Y en el paciente neurológico algunos estudios han observado un doble beneficio del baile: por un lado el efecto positivo que tiene la realización de ejercicio físico, como en cualquier persona sana, y por otro estimular las áreas del cerebro que facilitan el equilibrio y la coordinación del movimiento”,señala el Dr. Irimia. Además, puesto que las alteraciones motoras son uno de los síntomas más importantes y que más afectan a la calidad de vida en muchas de las enfermedades neurológicas, algunos expertos sostienen que la danza puede ayudar en la rehabilitación de patologías como la enfermedad de Parkinson en fases iniciales, y reducir el riesgo de caídas en las personas mayores.

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El psoas es el músculo más profundo y estabilizador del cuerpo humano, que afecta a nuestro equilibrio estructural, amplitud de movimiento, movilidad articular y funcionamiento de los órganos del abdomen.
Es el único músculo que conecta la columna vertebral con las piernas, el responsable de mantenernos de pie y el que nos permite levantar las piernas para caminar. Un psoas sano estabiliza la columna vertebral y proporciona apoyo a través del tronco, formando además un buen estante para los órganos abdominales.

1Algunos estudios recientes consideran además al psoas, un órgano de percepción compuesto por tejido bio-inteligente que encarna, literalmente, nuestro deseo más profundo de supervivencia y de florecer. Es decir, es el mensajero primario del sistema nervioso central, por lo que es considerado también como un portavoz de emociones (“de las mariposas en la panza”). Esto es debido a que el psoas está conectado con el diafragma a través del tejido conectivo o fascia, por lo se ve afectado tanto en la respiración, como en el miedo reflejo.

Un estilo de vida acelerado y el estrés generan adrenalina que crónicamente tensan el sposas, preparándolo para correr, entrar en acción o encogerse para protegernos. Si constantemente mantenemos el psoas en tensión debido al stress, con el tiempo comienza a acortarse y a endurecerse. Se dificultará así nuestra postura y las funciones de los órganos que habitan en el abdomen, dando lugar a dolores de espalda, ciáticas, problemas de disco, degeneración de la cadera, menstruaciones dolorosas o problemas digestivos.

Por otro lado, un psoas tenso manda señales de tensión al sistema nervioso, interfiere en el movimiento de los fluidos y afecta a la respiración diafragmática. De hecho, el psoas está tan íntimamente involucrado en las reacciones físicas y emocionales básicas, que cuando está tensionado de forma crónica, está enviando al cuerpo continuas señales de peligro, por lo que puede repercutir en el agotamiento de las glándulas suprarrenales y del sistema inmunológico. Esta situación se ve agravada por la forma de sentarnos o por las posturas de nuestros hábitos diarios, que reducen nuestros movimientos naturales y constriñen aún más el músculo.

Un psoas relajado nos permite fluir, jugar con la vida y desplegar nuestra vitalidad y expresión creativa. Un psoas liberado permite alargar mucho más la parte delantera de los muslos y permite a las piernas y la pelvis moverse con mayor fluidez e independencia. Mejora la posición de la columna y de todo el torso, con la consecuente repercusión en la mejora de las funciones de los órganos abdominales, en la respiración y en el corazón. Cuando cultivamos la salud de nuestro psoas se reavivan nuestras energías vitales y conectamos de nuevo con nuestro potencial creativo.

Psoas el músculo del alma.

En algunas filosofías orientales al psoas se le conoce como el “músculo del alma”, un centro de energía principal del cuerpo. Cuanto más flexible y fuerte esté el psoas, más podrá nuestra energía vital fluir a través de los huesos, músculos y articulaciones.

El psoas sería como un órgano de la canalización de la energía, un núcleo que nos conecta a la tierra, nos permite crear un soporte firme y equilibrado desde el centro de nuestra pelvis. Así, la columna vertebral se alarga y a través de ella, puede fluir toda nuestra vitalidad. Aprender a relajarlo, por lo tanto, ayuda a ganar una mayor estabilidad.

El cuerpo presenta una serie de capas o niveles: primero la piel, luego los músculos, después los órganos y, finalmente, el esqueleto. Sin embargo, hay algunas excepciones. Por ejemplo, las costillas y el cráneo: unos huesos que cubren y protegen órganos, en vez de ser su soporte central.

El psoas es una excepción similar: es un músculo que se encuentra en lo más profundo del centro mismo del cuerpo humano, entre los intestinos y la columna vertebral.Este músculo actúa como una especie de puente colgante entre el tronco y las piernas, transfiriendo el peso de arriba abajo y transmitiendo flujos energéticos en ambas direcciones. Al mismo tiempo, un psoas sano realiza una función de estabilización de la columna vertebral. Por otro lado, el psoas también actúa como soporte interno del abdomen, una especie de “repisa” en diagonal sobre la que se asientan los órganos vitales de esta zona. Este músculo interno, además, actúa en armonía con el diafragma, vinculando los ritmos del movimiento del cuerpo con los ritmos respiratorios, y entre ambos realizan un continuo masaje sobre la columna vertebral, los órganos, los vasos sanguíneos y los nervios del tronco, estimulando el movimiento de los fluidos por todo el cuerpo, a modo de bomba hidráulica.

Sentirse centrado.

El psoas es, pues, el eje físico de un cuerpo equilibrado y estable. Es un músculo vital en todo movimiento que implique equilibrio, rotación del tronco y de las piernas y en definitiva, cualquier movimiento general del cuerpo. Por eso, los movimientos inadecuados y las malas posturas tienden a forzar el funcionamiento del psoas, por ejemplo en una actividad motora aparentemente tan sencilla como caminar.

Muchos de nosotros pensamos erróneamente que el movimiento de las piernas empiezan en la cintura, es decir, que el tronco acaba donde empieza la cadera. Sin embargo, estructuralmente las piernas empiezan en las articulaciones del fémur con la cadera, y para que el cuerpo mantenga un equilibrio armónico es necesario que la pelvis funcione como parte del tronco y no como parte de las piernas. Si al caminar movemos la pelvis como si fuera parte de las piernas, en un contoneo excesivo o empujándola hacia delante o hacia atrás, el psoas se verá obligado a realizar una tensión antinatural para proteger y estabilizar la columna vertebral.

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El psoas puede tensarse en muchas situaciones diferentes, ya que es capaz de contraerse o relajarse de forma independiente, en cada unión vertebral. Pero si este músculo se usa constantemente para corregir la estabilidad interna, al cabo del tiempo puede empezar a perder flexibilidad y a acortarse de forma crónica. Y una contracción o endurecimiento crónico del psoas conlleva una serie de problemas, porque hace que otros músculos del abdomen y de la espalda se vean obligados a compensar el equilibrio y empiecen a endurecerse también. Por ejemplo: los huesos pélvicos tienden a adelantarse, disminuyendo la distancia entre las crestas ilíacas y las piernas, comprimiendo la cabeza del fémur en su articulación. Esta compresión hace que los muslos se desarrollen excesivamente y el fémur pierde capacidad de rotación, un movimiento que es asumido por las rodillas y la espina lumbar. Estos trastornos pueden provocar, a la larga, lesiones crónicas en la espalda, la cabeza del fémur o las rodillas.

El corazón de las emociones.

Con un abdomen habitualmente en tensión y comprimido, una vitalidad disminuida y una respiración alterada, es comprensible que la atrofia del psoas conlleve alteraciones emocionales.

Puede que mucha de esa ansiedad que nos atenaza, o parte de esa apatía crónica que nos oprime esté relacionada con un psoas inhibido. Igualmente, la sensación permanente de inseguridad que algunas personas experimentan puede estar directamente conectada con el sobreesfuerzo continuo por mantener el equilibrio del esqueleto.

Además, el complejo de músculos iliopsoas está íntimamente conectado con la atávica reacción de “lucha-huida” que permite a los animales defenderse en una situación de peligro, cuando deben enfrentarse a un agente externo. Tanto si nos encogemos en una posición fetal protectora, como si saltamos desde el suelo para correr, el psoas es el corazón de los músculos implicados, el primero en reaccionar. Por ello, un psoas crónicamente contraído está enviando al resto del cuerpo, lo que afecta al sistema nervioso, agota a las glándulas suprarrenales y debilita el sistema inmunitario. Si nos sentimos agresivos a menudo, y sin razón aparente, es posible que una atrofia del psoas tenga mucho que ver.

Al relajar el psoas, debemos desarrollar la confianza en el equilibrio de nuestro esqueleto, en vez de buscar el equilibrio mediante tensiones musculares. Un cuerpo relajado sostiene su peso de manera natural sobre su propia estructura ósea: los músculos están para mover los huesos, no para apuntalar el peso del cuerpo. Cuando aprendemos a repartir el peso sobre el esqueleto y a sostenerlo sin esfuerzo, la sensación se traduce en una actitud emocional de seguridad y equilibrio. Las articulaciones devienen sutiles nodos de fluir energético, dando a todo movimiento una sensación de continuidad y armonía.

Fuentes:

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El siguiente artículo está dedicado a las bailarinas rítmicas. Fue extraído del blog del autor.

En nuestro lenguaje, una persona “con los pies en la tierra” es una persona que sólo cree lo que ve, lo que puede tocar, que planifica, es precavida, metódica, que no sale de los parámetros que conoce, que no toma riesgos. En términos energéticos, es una persona que se mueve en el plano material; pero esa no es la parte más importante. Lo que es interesante observar, es que la expresión “con los pies en la tierra” generalmente describe a una persona estructurada, y la estructura es generalmente lo que usamos cuando NO tenemos conexión con la Tierra. Es un sustituto del verdadero sostén, que viene de abajo, de las raíces, igual que los árboles. La estructura, por otra parte, es paralela al piso, esta sostenida en la repetición; depende del orden preciso, de la rigidez, la separación de tareas y cosas, del razonamiento y consume energía mental. Es generada por nuestra energía personal, que es finita, por lo que termina por agotarnos eventualmente, si queremos mantener la estructura funcionando a la perfección.

El verdadero arraigo, el enraizamiento, va más allá de uno mismo. Es una fuerza infinita que se renueva y nos renueva cada vez que la contactamos. Viene del calor del centro de la Tierra, es activa, poderosa, cálida y todo lo une y lo conecta. Entra a nuestro cuerpo a través de los pies, y simboliza a la madre; la Madre Tierra. Unificando todo, nos relaja instantáneamente, ya que enseguida sabemos dónde estamos y cual es nuestro lugar en relación al Universo, del que nos sentimos parte indivisible. Nos lleva al único momento posible y real: el Ahora. Allí no hay miedo ni incertidumbre, sólo sostén, apoyo, empatía y comunicación con todo lo que existe. Nos libera de la tiranía de la mente, porque no hay razonamiento que la contenga. El único interlocutor posible para escuchar lo que nos dice, es la intuición.

Entonces, en términos energéticos, una persona “con los pies en la tierra”, en realidad es una persona “bien plantada”, enraizada, sólida y estable, gracias a la relajación que le da la confianza de saber que en cada lugar que está, está en “su lugar en el mundo”.-

Autor: Diego Sánchez.
Fuente: http://diego-sanchez.com/el-sentido-espiritual-de-tener-lo…/


¡Hola! ¡Bienvenidas a Het-Iunet el Espacio de la Diosa!

En el Espacio de la Diosa le damos prioridad a nuestra esencia femenina, a nuestros sentimientos y creatividad. En cada encuentro vamos develando el antiguo arte de la Danza Oriental que compartimos unas con otras; nos reencontramos con nosotras mismas y con nuestro potencial; nos damos permiso para distendernos, divertirnos y ser felices.

Het-Iunet Espacio de la Diosa es para eso, para compartir, vivenciar y transmitir los secretos de la Danza del Oriente y del arte de ser mujer.

Actividades que realizamos en nuestro Espacio:

– Clases de Danza Oriental con enfoque terapéutico.

– Clases de Danza Oriental terapéutica para adultas mayores y para embarazadas.

– Lectura de Registros Akáshicos.

– Iniciación en los niveles I y II de Registros Akáshicos.

– Iniciaciones de Reiki Usui y Reiki Seichim (Sanación Egipcia).

– Seminarios de Reiki.

– Encuentros y talleres para Reikistas.

– Encuentros vivenciales de Filosofía Egipcia Ancestral.

– Talleres femeninos.

– Espectáculos de Danza Oriental con el ballet Jaial Sharki.

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