DANZA ORIENTAL TERAPÉUTICA.

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Lecturas personales de Registros Akáshicos.
Revelaciones del alma…

Cada lectura es un encuentro con la historia de tu alma a lo largo de todas tus vidas, un contacto con todas tus experiencias pasadas y presentes.
Mediante una lectura de Registros Akáshicos puedes sanar tu presente buscando el verdadero origen a través del tiempo; así como explorar y sanar tus vínculos kármicos.

Pedir turno al 096 314 587, Neferú Iabet Maestra de Registros Akáshicos.

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Continuamos con el grupo de estudio de las enseñanzas del Antiguo Egipto. En cada encuentro vivenciamos las creencias y principios de la mística del pueblo egipcio. Cada tema es planteado y transmitido de la misma manera que en la antigüedad, o sea, de forma oral y en base a la experiencia personal. Si te gusta o te sientes atraído/a por esta civilización te invitamos a formar parte de nuestro grupo de estudio, investigación y experimentación todos los martes de 17:30 a 19:30.

Inversión: $1500 pesos mensuales
Por cosultas e informes: 096 314 587

Dirige Neferú Iabet facilitadora de filosofía y mitología egipcia antigua.Formada en la Sociedad Uruguaya de Egiptología y en la Sociedad de Estudios de Historia Antigua.

 

Desde hace unos años en el Espacio de la Diosa se realizan seminarios de Reiki Usui y Reiki Egipcio (Seichim). Esta propuesta es una forma de continuar en el camino de la filosofía Reiki, profundizando en sus principios y su aplicación en todos los ámbitos de nuestra vida.

Todos los miércoles de 19:30 a 20:45 compartiremos ideas y experiencias para continuar desarrollando esta energía que nos sana e impulsa a crecer.
Pueden participar tanto mujeres como hombres de cualquier edad, el único requisito es tener el primer nivel de Reiki (ya sea Tibetano o Tradicional).

Inversión mensual 500 (recuerden que la falta de dinero no es impedimento para realizar esta actividad, ante cualquier duda consulten otras opciones de retribución)

Dirige Neferú Iabet, Reiki Master.

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Het-Iunet Espacio de la Diosa

San José 1226 Apto. 401
Edificio Piazza Duomo
Cel/Whatsapp.: 096 314 587.

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El siguiente artículo está dedicado a las bailarinas rítmicas. Fue extraído del blog del autor.

En nuestro lenguaje, una persona “con los pies en la tierra” es una persona que sólo cree lo que ve, lo que puede tocar, que planifica, es precavida, metódica, que no sale de los parámetros que conoce, que no toma riesgos. En términos energéticos, es una persona que se mueve en el plano material; pero esa no es la parte más importante. Lo que es interesante observar, es que la expresión “con los pies en la tierra” generalmente describe a una persona estructurada, y la estructura es generalmente lo que usamos cuando NO tenemos conexión con la Tierra. Es un sustituto del verdadero sostén, que viene de abajo, de las raíces, igual que los árboles. La estructura, por otra parte, es paralela al piso, esta sostenida en la repetición; depende del orden preciso, de la rigidez, la separación de tareas y cosas, del razonamiento y consume energía mental. Es generada por nuestra energía personal, que es finita, por lo que termina por agotarnos eventualmente, si queremos mantener la estructura funcionando a la perfección.

El verdadero arraigo, el enraizamiento, va más allá de uno mismo. Es una fuerza infinita que se renueva y nos renueva cada vez que la contactamos. Viene del calor del centro de la Tierra, es activa, poderosa, cálida y todo lo une y lo conecta. Entra a nuestro cuerpo a través de los pies, y simboliza a la madre; la Madre Tierra. Unificando todo, nos relaja instantáneamente, ya que enseguida sabemos dónde estamos y cual es nuestro lugar en relación al Universo, del que nos sentimos parte indivisible. Nos lleva al único momento posible y real: el Ahora. Allí no hay miedo ni incertidumbre, sólo sostén, apoyo, empatía y comunicación con todo lo que existe. Nos libera de la tiranía de la mente, porque no hay razonamiento que la contenga. El único interlocutor posible para escuchar lo que nos dice, es la intuición.

Entonces, en términos energéticos, una persona “con los pies en la tierra”, en realidad es una persona “bien plantada”, enraizada, sólida y estable, gracias a la relajación que le da la confianza de saber que en cada lugar que está, está en “su lugar en el mundo”.-

Autor: Diego Sánchez.
Fuente: http://diego-sanchez.com/el-sentido-espiritual-de-tener-lo…/

corazón alado“Muchos ya han comprobado que con la cabeza no se ama.
El sentimiento amoroso es una energía de determinada frecuencia vibracional que se condensa en el chakra cardíaco y desde allí sale y se expresa.

Quienes tienen bloqueos energéticos en el centro cardíaco no pueden expresar esta energía con facilidad y se sienten solos y angustiados. Cuando este centro vibra en una determinada frecuencia y entra en resonancia con otro ser que está en la misma frecuencia se produce un intercambio amoroso pleno.
Esto puede darse una sola vez, varias veces, por mucho tiempo, por toda la vida humana.
Todo depende de la capacidad para mantener esa sintonía.

Es por ello que el amor no pide ni da: se expresa.
A veces encuentra resonancia y respuesta y otras veces no.
Con la excusa de ‘lo hice por amor’, se esconden muchísimas formas de manipulaciones, resentimientos, necesidad de poder o de dependencia. ¡Basta de telenovelas!

Después de comprender este nuevo concepto de amor, no tiene sentido hablar de los celos ni de fidelidad.
Se es fiel con uno mismo y con los propios sentimientos.
Con el crecimiento interior se logra ser consecuente e íntegro con uno mismo.
Sólo desde este lugar de armonía interior se puede fluir un verdadero sentimiento amoroso profundo y puro.

Este estado amoroso pleno es el que se expresa en todos los niveles de la vida, no sólo en el amor de pareja.
Uno ama LA VIDA y ama a todos los seres.
La fuente de amor está dentro de uno y no necesita que venga a llenarla nadie.

Si has sanado tus propias heridas eres amor e irradias amor.
Sólo así se entra en resonancia y se encuentra quien comparta tu frecuencia de amor.
Si logras solucionar todos los mandatos adquiridos con respecto al amor, podrás enseñarle a otro cómo lograrlo también y podrá acompañarte en el camino de explorar juntos las nuevas dimensiones del amor.”

Autora: Marcela Lerner.

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Una leyenda de la Nación Lakota, la de la Mujer Búfalo Blanco, describe las siete etapas que sigue la mujer en su camino hacia la autorrealización. Seguir las siete etapas constituye un ritual sagrado que abarca toda la vida.

 

1. El camino de la hija

Este período comprende desde el nacimiento hasta la aparición de la primera regla. Todavía es una niña, física y psíquicamente dependiente, mentalmente receptiva, que absorbe todo tipo de enseñanza, ejemplo o estímulo que se le presenta. Si todas estas influencias exteriores son apropiadas, estructuradas y emocionalmente equilibradas, la niña desarrollará el equilibrio, respeto, dignidad y autoconfianza que luego necesitará como recursos para llevar una vida en armonía con todo lo existente.

2. El camino de la mujer

Abarca los años en que una mujer desarrolla la autoconfianza, aprendiendo a controlar su vida, independiente de los adultos. Aprende a través de la experiencia personal, desarrolla sus propias respuestas emocionales y mentales y elige sus relaciones. Empieza a explorar su sexualidad y a construir su espiritualidad. Son los años en los que empieza a conocerse y, poco a poco, llega a ser una persona responsable y madura (en nuestra sociedad actual este período va desde la adolescencia hasta los 28-32 años).

 

3. El camino de la madre

 

Desde el punto de vista espiritual, el nacimiento de un hijo -para la mujer Lakota- es el evento más importante de la vida de una mujer; ya que entonces entra a formar parte de la comunidad espiritual femenina. Al cruzar la frontera entre la vida y la muerte con el parto es recibida en la comunidad de las matronas, donde inicia la verdadera enseñanza. En el período de la madre aprende la disciplina del sacrificio: cuerpo, tiempo, psique, conocimiento, vida social, condición económica, relaciones y valores son puestos al servicio de los niños. Este pasaje, ambivalente como ningún otro, la empuja a superar todos los límites que tenia previstos. Aprende a controlar completamente su mundo, intentando armonizar sus necesidades individuales con las demandas externas que constantemente caen sobre ella; alcanza así el poderoso equilibrio entre realidad interna y externa sobre el cual se basa este ritual sagrado. En el camino de la madre, la vida espiritual de la mujer pone sus raíces y florece: no hay que olvidar que en muchas culturas antiguas el dar a luz representaba para la mujer una iniciación.

 

4. 5. El camino de la recogedora y el de la ritualista

Ambos caminos son tan antiguos como la raza humana. Recoger es una disciplina que requiere respeto antes que nada; desarrolla poderes especiales de observación y discernimiento en el conocimiento de las estaciones, del clima, de la astronomía y de la curación. Armada únicamente de conocimiento, de intuición y de oraciones, la mujer recolecta gran cantidad de plantas y de sustancias minerales para la cocina, la magia, la higiene y la cosmética. La recogedora tiene que conocer perfectamente dónde y cuando encontrar lo que necesita, la forma más adecuada de conservar, almacenar, preparar las sustancias y utilizarlas en condiciones que resulten eficaces e inocuas. Una Mujer Medicina nativa nunca aplica el mismo remedio al mismo síntoma físico en distintos pacientes, ya que trata al ser en su totalidad. Para ella “hacer medicina” es conocer al paciente, a su familia, su condición espiritual, mental, física, ambiental y social, y cómo combinar todo esto en el proceso de curación. La aspirante-Mujer Medicina es también muy consciente del espíritu que hay tras la planta, roca o cristal usados en el tratamiento, a los cuales hay que dar las gracias por la ayuda que le están aportando. Esta parte del trabajo de una Mujer Medicina se caracteriza por la tensión espiritual, aunque no tan intensa como en su primer parto, sus primeras reglas o su responsabilidad de mujer joven de aprender a respetar a los demás (humanos y no humanos) y a sí misma. Una Mujer Medicina que no consigue equilibrio, responsabilidad y ser consciente puede suponer un desastre para toda la comunidad, porque el poder de la mujer es grande, y cuanto más desarrolle la disciplina y la devoción, más aumentará su poder. Las mujeres que siguen el camino de la recogedora y de la ritualista tienen que ser interiormente seguras, estar profundamente preocupadas por la vida espiritual del planeta y ser capaces de sacrificar su trabajo y su ego por el bien de la comunidad. La ley espiritual básica que la mujer aprende en el camino es que la aspirante a Mujer Medicina da y da, mucho tiempo antes de recoger, aunque sólo sea poco, y todo lo que obtiene de su duro esfuerzo y pruebas personales lo tiene que utilizar en alimentar y fomentar la vida.

 

6. El camino de la maestra

Aprendiendo, experimentando, alimentando y trabajando la mujer alcanza la edad en la cual se vuelve transmisora de sabiduría espiritual y social. Es compartiendo con los demás las técnicas, las teorías y las experiencias que ha vivido como llega a ser una maestra. Entra en la menopausia tan profunda y madura como la fruta, como la flora. Si ha seguido los caminos descritos anteriormente con armonía entrará en el reino de lo sagrado como miembro de la comunidad mayor, derecho que se ha ganado a través de su trabajo, sacrificio y devoción. En este momento puede elegir su campo de acción puesto que es una Mujer Medicina, aunque existan otras formas menos obvias de llegar a serlo. Puede elegir la política, el servicio público o cualquier otra profesión; practicará de una forma sana y espiritual todo lo que decida ser. También puede escoger quedarse aislada o ser una abuela, continuando con sus nietos, sus bisnietos o bien otros niños sin hogar ayudándoles a crecer y educándolos. El modo en que una anciana enfoque su habilidad y su sabiduría depende de la naturaleza del trabajo espiritual hacia el cual ha sido conducida. Gran parte de su enseñanza se transmite a través del ejemplo; ella es un modelo para las mujeres más jóvenes en el camino, y su presencia y esencia revitalizan y enriquecen la vida de su comunidad entera.

7. El camino de la sabia

 

Alcanzada la vejez, la Mujer Medicina entra en el período de la maestría, habiendo desarrollado una verdadera sabiduría. El sentido del equilibrio que caracteriza al universo es ahora parte profunda de ella, así como el sentido del humor. Está en contacto directo con hechos naturales y sobrenaturales, siendo capaz de aceptar sus directrices. La esfera de su trabajo ha trascendido su ser personal y privado, su familia; su comunidad se extiende ahora hacia las estrellas. Es un ser sagrado: es completa.

Los siete caminos proporcionan a la mujer la fuerza, la disciplina y la profunda conexión que necesita para canalizar el poder espiritual sin causar daño a sí misma ni a los demás. Le ayudan a desarrollar humildad, orden, respeto dignidad y el sentido de cuidar a toda criatura, dándole una profunda comprensión de sí misma en los aspectos interiores y exteriores. Existen otras formas de autorrealización, pero este bellísimo ritual nos recuerda que no hay que quemar etapas sino vivir con entrega y aceptación todas las experiencias que llegan, sean aparentemente buenas o malas, porque es lo que toca vivir, y probablemente es lo mejor que nos puede pasar. A menudo las grandes enseñanzas las encontramos en la pequeñas dificultades diarias, por esto el “camino de la madre” es la etapa más difícil en la vida de una mujer; es el sacrificio del ego y el aprendizaje del amor no egoísta, requisitos esenciales para el desarrollo de una conciencia espiritual y cósmica.

Estos siete caminos son los de toda mujer que quiere incrementar su poder espiritual a través de toda una vida, recordando que cada prueba o dificultad que va superando es un paso más que va dando en su viaje hacia la totalidad.

Extracto del libro:
“MADRE TIERRA, HERMANA LUNA”.
TIKAL EDITORIAL

 

sabiduria del bambu

 

Para tener bambú, siembras la semilla, la abonas, y te esfuerzas para regarla cada tercer día. Durante los primeros meses no sucede nada notable. Los meses de tu esfuerzo se vuelvan años y aún no sucede nada apreciable. De hecho, no verás nada durante siete años. Una persona ignorante estaría convencida de no poder cultivar el bambú.

Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas, la planta de bambú brota de la tierra y crece ¡más de 30 metros! 

Un ignorante viendo el bambú brotar y crecer podría pensar que le llevó sólo seis semanas. Pero la verdad es que toma siete años y seis semanas. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, el bambú genera un complejo sistema de raíces que le permitirá sostener el crecimiento que tendrá al fin de esos siete años.

En la vida cotidiana el ser humano trata de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados. No entiende que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno, lo que es un proceso lento que requiere tiempo y esfuerzo constante.

Por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, con frecuencia abandonan sus metas justo cuando están a punto de lograrlas. No entienden que uno de los Secretos del Éxito es La Persistencia al Propósito.

También lo es la Paciencia. En muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que parece que nada está sucediendo. Y esto puede ser extremadamente frustrante.

En tales momentos es de sabios recordar el bambú. Mientras no abandonemos nuestro desarrollo y nuestras metas por no ver los resultados que esperamos, debemos recordar que algo siempre está sucediendo dentro de nuestro SER. Estamos creciendo, madurando y preparándonos.

Quienes no se dan por vencidos van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple, estrechando las raíces que les permitirá sostener el éxito cuando éste al fin se materialice.

El triunfo es un proceso que lleva tiempo y dedicación. Es un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros; un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.

Recuerda el Bambú y las 3 “P”: Persistencia al Propósito con Paciencia.

 

Desconozco el autor.

 


¡Hola! ¡Bienvenidas a Het-Iunet el Espacio de la Diosa!

En nuestro Espacio le damos prioridad a nuestra esencia femenina, a nuestros sentimientos y creatividad. En cada encuentro vamos develando el antiguo arte de la Danza Oriental que compartimos unas con otras; nos reencontramos con nosotras mismas y con nuestro potencial; nos damos permiso para distendernos, divertirnos y ser felices.

Het-Iunet es para eso, para compartir, vivenciar y transmitir los secretos de la Danza del Oriente y del arte de ser mujer.

Actividades que realizamos en nuestro Espacio:

- Clases de Danza Oriental con enfoque terapéutico.

- Clases de Danza Oriental terapéutica para adultas mayores y para embarazadas.

- Danza Sagrada Femenina.

- Lectura de Registros Akáshicos.

- Iniciación en los niveles I y II de Registros Akáshicos.

- Iniciaciones de Reiki Usui y Reiki Seichim (Sanación Egipcia).

- Seminarios de Reiki.

- Encuentros vivenciales de Filosofía Egipcia Ancestral.

- Talleres femeninos.

- Espectáculos de Danza Oriental con el ballet Jaial Sharki.

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